lunes, 9 de febrero de 2015

023 CAMPANARIO SAN FRANCISCO


Este es el primer boceto acuareleado del que no me siento tan apenado y es que no sé por qué resultó darme un poco de seguridad. Por lo cual quiero que sea el primer boceto dedicado, es y será para mi maestro el Arquitecto Eduardo Alonso a quien tengo una profunda admiración y respeto; me atrevería a decir que él es el responsable de este ambicioso proyecto (Urban Sketcher o Tlacuilo Urbano). Titular del taller de diseño y responsable de los apoyos en representación arquitectónica y teoría e historia sembró en mí el amor por la arquitectura; hasta donde estoy enterado, no es algo que se busca, simplemente se da, como una conquista y entonces pasa de ser una profesión más, a un estilo de vida. Empezar a leer la ciudad desde su historia, sus cicatrices, sus obscenidades, sus proyecciones, lo actual y lo que viene, la manera en que habitamos es lo que dicta de qué manera van a ser nuestros techos en un futuro y cuáles de ellos van a llenar nuestra alma… Es esperanza pura. Desde aquel curso deambulo y patrullo la ciudad de una manera diferente y el dibujo se ha vuelto una forma de decirle al mundo que lo veo, tanto al momento de diseñar, como al convivir, la representación de una idea es fundamental. Yo no sé aun realmente que significa ser un arquitecto, no pretendo aparentarlo, pero el Arquitecto Eduardo me ha enseñado a ver y disfrutar más el mundo, la arquitectura y de paso la vida.

Entonces me doy a la tarea de encontrar en el día a día lo que está frente a nuestros ojos pero no se ve y lo plasmo en un papel. Una especie de registro y a la vez mapa de tesoros, de testimonios de vida, de acontecimientos, de sucesos, de traslados, de sueños, frustraciones, traducidos en monumentos, estaciones de metro, edificios con y sin sentidos, parques, cafeterías etc, finalmente la vida y la arquitectura, generan y están hechas de lugares. Gracias maestro…

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