jueves, 26 de febrero de 2015

028 METROBUS FÉLIX CUEVAS


La ciudad es un sistema, en constante mutación, afectada por diversos fenómenos, siempre carente y demandante, harta seca y urgente; así son las ciudades exitosas, que cumplen su cometido, funcionar. En efecto, olvidándonos un poco del valor humano (la historia de sus edificios, la calidez de su gente, lo dramático de sus calles) la ciudad es una maquina dispuesta en un noventa por ciento de su totalidad a resistir y proveer la demanda de los usuarios, sí, todos nos quejamos de los baches, la inseguridad, el tráfico, la deficiencia del transporte público, la escases de vivienda, las casas de zapatos infinitas en Tecámac etc. Pero como introducción a los espectadores de la ciudad que no sienten la culpa que deberían de sentir los arquitectos, sería bueno presentarla también como la máquina que pretende ser y que afortunadamente por muchos factores lo logra. El primer ejemplo es una casa de lujo, que pasa de lo esencial a lo más caprichoso y disyuntivamente necesario, como contactos para entradas HDMI o de audio, controles de: sonido, temperatura, energía, iluminación, datos, seguridad etc. La arquitectura está involucrada en los temas más naturales, sistemáticos, biológicos y por supuesto antropológicos, más, de lo que se piensa. Todas las instalaciones de una casa son análogas a nuestro nuestras venas, intestinos, arterias etc. Y hasta trillado sería mencionar a la teoría de los sistemas pero si, la ciudad se compone de la misma manera, y aquí viene la magia, porque nosotros no sabemos que siente un glóbulo rojo, o los electrones corriendo a atraves de un segmento de cobre, ni el milagro en una molécula de ATP, pero si y afortunadamente si, podemos sentir aunque aparentemente indistinta, la “CORRESPONDENCIA” o transferencia de la línea 2 a la 12. Y viene la humildad a los ojos cuando lo obvio resulta obviado y nos suceden cosas en nuestros recorridos, alguien dijo que estar enamorado es platicar antes del trabajo, también los amantes se encuentran en algún crucero urbano, las mamás van por sus hijos etc. Estoy de acuerdo que no son lugares como tal, pero de que pasan cosas pasan cosas, de que se vive en el transcurso, en el recorrido, de eso no hay ninguna duda. Resulta fascinante ser parte de algo, ser chiquito y ver hacia arriba hacia los lados, como decía Le Corbusier: “ojos, cabeza, hombros” y transportarte y transcurrir en el tiempo y en el espacio, y estos lugares “órganos” que nos facilitan la esperanza y algunas veces la frustran, son el pan de cada día, donde se dan los besos más apasionados, las rupturas más locas, y los apachurrones más severos. Si hay mucho material por sacar. Será después. 

martes, 24 de febrero de 2015

027 LOS TRES CHIFALDOS




Como hermanos haciéndole cosquillas al cielo, se levantan los tres, cada uno con su valentía y su virilidad, pero con cicatrices diferentes, muestras de destreza, de madurez, seriedad y escepticismo. Pareciera de pronto ridículo encontrar nuestra pequeña gran manzana, pero al caminar por lo que pudo haber sido un destino padrísimo de la ciudad, nos lamentamos viendo suavicremas estorbando; claro, que si la evitamos y rodeamos un poco, nos hacemos chiquitos ante los tres, y caminamos viendo hacia arriba, como deberíamos siento yo, hacerlo siempre, pero “nos faltan los motivos” . Si los vemos de lejos, nos regalan una buena panorámica, si nos acercamos un poco, decimos ¡a jijo! Pero ya en medio de ellos, nos rompemos y dejamos seducir, como si nos conquistaran, y ya nerviosos, con la vista parpadeante, pocos tienen el valor de presentarse y decir por ejemplo, hola, me llamo Juan (aunque con la voz cortada), y se siguen derechito después de mirar al cielo. Yo sé que es la “Mayor” la “Reforma” y la “Bancomer” con el prefijo al puro estilo de un San Giminiano descomunal de “torre”. Me gustaría contar mis percepciones acerca de los o las tres.
Paradoja: primero, la mayor, va a ser la menor. Qué raro, que la haya su autor sea un judío. Sin embargo, se fue a lo seguro, casi monolítica, esculpida para un encargo presuroso pero con una pulcritud innegable ¡casi opaca nuestras ganas de más! En su parte más alta, simula a un nuevo gótico, chato, pero nuevo. Sus cristales verdes, con un reflejo homogéneo, son equivalentes al frio y efectivo empeño de su ingeniería estructural, sin miedo a nada. Podría describirla por las mayores vertientes posibles, pero llegaría al mismo punto… no me gusta.

Afortunadamente alzando la mano más alto como niño de primaria para que lo vea la maestra llega el que se cree el mediano, al que le faltaron pelitos de alfalfa para ser contundente, y pelearse en serio con el primer lugar, Sin embargo, la comparativa creo yo que es un tanto vulgar, ¡quien se fija en la más alta, si las chaparritas tienen lo suyo! Es en serio. De las vacas gordas que tenemos en la arquitectura mexicana, no podía faltar uno que en serio conoce México, y si no, lo copia re bien, aquel que nos regaló, como nación, al mundo; Legorreta, a los chavos como yo (25 años) nos anima muchísimo, su obra, su trayectoria y sobre todo la identidad, y no me refiero al naranja y al amarillo y morado de los Lakers; sino a sus ganas de construir arte y sociedad en espacios habitables. Don Ricardo, un ser mágico al que creo, se le puede reprochar poco, y el que con esta obra, anima y alienta a los futuros culpables de la arquitectura en México, porque entonces vemos que sí, que si se puede hacer arquitectura todavía, como en esos tiempos mozos, cuando mandaban los buenos, viejos y conocidos, y la teoría, fuerte, muy fuerte, era comprobable; cuando creció México de las manos de Vázquez, González de León, Legorreta, Sánchez etc. Todavía una generación después de otros más buenos. Ya hablando de la forma y de los huecos que se dejan ver, este cuate si estudió el sitio, analizo las vistas, el trazo, la composición, y dotó de una ornamentación propia y con cierto carácter que hace que su arquitectura genere una sensación de ser palpable por el hombre, por su escala, que va disminuyendo, desde el prisma urbano hasta los perfiles industriales, haciéndola más amable para el usuario, a comparación de la limpieza de la Torre Mayor menor.


Sin embargo y a mi parecer la tercera y más alta sin dudas, dice quítate que hay te voy en todo. Para empezar una firma mexicana no tan popular como Legorreta pero tampoco tan nueva y mucho menos inexperta (y sigo con el inca píe de que estas oficinas son fuentes de vida para la esperanza de las nuevas generaciones), formalmente su estacionamiento es otro volumen, poco más serio que el principal, pero el tratamiento en el concreto te deja sentir aún más su textura y creo que al dejar tantas porosidades dejan también que por el edificio pase el tiempo y pueda ser visto con la ternura y la nostalgia después de algunos años de ser terminada, cuando yo por ejemplo este más grande (de edad) y recuerde ese concreto nuevo, sin contaminación y piense como limpiaron o no, cada escurrimiento de tantas lluvias (yo los dejaría). Esta torre será la más publica de las tres y la que se abre a una plaza inventada, porque voltea hacia el espacio que queda entre las tres, incluyendo la dinámica de la dirección de la avenida reforma y de la orientación sur poniente luego hablamos. Pero la parte que cautiva es que se arriesga y toma una forma rara, pero estudiada, fresca pero sólida y con la madurez de un estudioso en letras. Y la parte en la que un arquitecto luego no se anima a hacer cosas que inspiren y que te dejen encontrar el turco, sin que se caiga, es la estructura, la ingeniería. Pero es que finalmente la arquitectura se hace de forma ambivalente como la torre Bancomer, y la Mayor, pero esta parece que la gana un poco la ingeniería, como si un ingeniero de pronto fuera bueno, y en serio pensara en grande y con la solución en la mano, pudiera hacer una verdadera obra arquitectónica, pero no –o al menos a mí me anima pensar que no- esa tarea sólo es de un arquitecto fregón. Su muro de concreto de fondo y su estructura que se va cerrando como una cremallera y que de ahí se suspendan los entrepisos ¡pooooots! Y de ahí hasta el cielo sin antenitas rascadoras. Ya quiero que esté terminada para sentarme un poco a ver pasar la gente en ese vestíbulo tan generoso. 

miércoles, 18 de febrero de 2015

025 CARLA Y DIEGO



Cuando la arquitectura pasa de lo material a lo etéreo, cuando el donde no importa y el que, trasciende, cuando el recurso que tan a la mano tenemos no alcanza (el tiempo), ese instante que no es lugar, sino momento. Es la parte de la vida donde las aguas se aplacan y todo tiene sentido de nuevo; para mí, la columna encabronadamente fuerte de donde derivan las nuevas promesas, sueños e ilusiones, donde se sana el alma. Después medito un poco, sólo un poco, y pienso ¿Qué realmente es tan importante, una tasita de café? Me respondo inmediatamente, “nunca es suficiente” pero me esfuerzo y pienso otro poquito y me doy cuenta de que tampoco es el café. El aroma seduce, distrae, concentra, pero no, no es eso. Tal vez sean las personas, pero si me pusiera a pensar en todas las personas que existen y al pasar me ignoran, podría hacer un tratado entre mi soledad, sus soledades y lo extraño que es la libertad. Son entonces ellos, fábricas de emociones, sensaciones y reconfortantes esperanzas, son ellos, a los que les debo mi vida, porque mi vida está construida de momentos, y ellos hacen muchos de esos. En la imagen estoy tomándome una tasita de café con ellos, yo estaré detrás del dibujo siempre cada vez que lo vea, como se los prometí aquel día, espero que a lo lejos me puedan ver, dibujado en ese momento, porque son ellos quienes me impiden renunciar a los sueños más tiernos e imposibles. Siendo auto critico, ellos, en la imagen, no se parecen a los que van caminando por la calle tirando rostro, pero si se parecen a los amigos que soñé para esta mi única vida. 

lunes, 9 de febrero de 2015

023 PUNTA NORTE




023 CAMPANARIO SAN FRANCISCO


Este es el primer boceto acuareleado del que no me siento tan apenado y es que no sé por qué resultó darme un poco de seguridad. Por lo cual quiero que sea el primer boceto dedicado, es y será para mi maestro el Arquitecto Eduardo Alonso a quien tengo una profunda admiración y respeto; me atrevería a decir que él es el responsable de este ambicioso proyecto (Urban Sketcher o Tlacuilo Urbano). Titular del taller de diseño y responsable de los apoyos en representación arquitectónica y teoría e historia sembró en mí el amor por la arquitectura; hasta donde estoy enterado, no es algo que se busca, simplemente se da, como una conquista y entonces pasa de ser una profesión más, a un estilo de vida. Empezar a leer la ciudad desde su historia, sus cicatrices, sus obscenidades, sus proyecciones, lo actual y lo que viene, la manera en que habitamos es lo que dicta de qué manera van a ser nuestros techos en un futuro y cuáles de ellos van a llenar nuestra alma… Es esperanza pura. Desde aquel curso deambulo y patrullo la ciudad de una manera diferente y el dibujo se ha vuelto una forma de decirle al mundo que lo veo, tanto al momento de diseñar, como al convivir, la representación de una idea es fundamental. Yo no sé aun realmente que significa ser un arquitecto, no pretendo aparentarlo, pero el Arquitecto Eduardo me ha enseñado a ver y disfrutar más el mundo, la arquitectura y de paso la vida.

Entonces me doy a la tarea de encontrar en el día a día lo que está frente a nuestros ojos pero no se ve y lo plasmo en un papel. Una especie de registro y a la vez mapa de tesoros, de testimonios de vida, de acontecimientos, de sucesos, de traslados, de sueños, frustraciones, traducidos en monumentos, estaciones de metro, edificios con y sin sentidos, parques, cafeterías etc, finalmente la vida y la arquitectura, generan y están hechas de lugares. Gracias maestro…

022 CUMPLEAÑOS DESPUÉS DE UNA PERDIDA


¿Qué es una mesa?

Fernando delgadillo creo que explica en una cuarta parte lo que significa una mesa en su rola, “la mesa de la cocina”. En la casa mexicana las mesas son templos, las mesas de las cocinas son además, altares, oficinas, confesionarios, lugares potencialmente inolvidables y de mucho peso emocional. Amar, comer, y beber. Los tres placeres más grandes de la vida, son alojados perfectamente en una mesa. Yo por ejemplo además de amar a la familia que me soporta, disfruto del cafecito eterno que siempre me ofrece mi mamita del alma, del espíritu, a quien amo mucho, y se toma aquí en esta mesa. Donde al ver la imagen me desespero, porque no pude representar la tristeza atmosférica de ese día, Si se ve con muchísimo detenimiento, el de rojo, mi carnal juanchis, la de morado mi jefita, la de negro Lolis, y el morenito que casi no se ve, el buen Toñis, consolando a mi mami Mely. Tal vez puede ser un dibujo morboso, tal vez sólo lo sea por la descripción que redacto. Pero es que en una mesa también se pasan lasa lágrimas con café, con pasteles de cumpleaños, porque nos amamos como familia, y por qué pronto vendrán los domingos de sopecitos, de mole, en honor a la que por hoy andamos achicopaladines, mi mama carmelita…